Bicentenario, cinco días más al pedo. Para descansar, para rascarse un poco mas. Para hacer tortas fritas. Termino esto y me pongo a hacerlas. Que mierda. Llueve, se pone nublado, nadie llama, ni un puto mensaje de texto. Me conecto y si hablo cinco minutos me dan ganas de salir corriendo y decir "¡Basta! ¡Corramos bajo la lluvia!"
Rocío (qué ironía), mi mejor amiga, se fué a Mar del Plata. Hija de puta, me dejó solo. No le tengo bronca a ella, sino a mi patético estado donde "el dependiente quiere retener a su dependencia". Me siento cada vez mas pelotudo.
Juro por mi mamá que trato de buscarme cosas que hacer, pensamientos positivos, otros pensamientos que me despejen. Pero de vez en cuando me recontra caga el hecho de que mi realidad es así. Ni lluviosa, ni soleada. Parcialmente nublado, fresco y húmedo.
Y me siento aún más pelotudo cada vez que me pongo a pensar, o a echarle la culpa a algo o a alguien. Sabiendo, obviamente, que no es así. Que no hay culpables, que las cosas pasan y hay que sobrellevarlo. Seguir adelante, no mirar atrás, aprender de los errores.
Algún día leeré lo que escribo. Algún día escucharé mis propios consejos. Algún día dejaré de lamentarme y empezaré a interesarme un poco mas en lo que es importante. Que se yo.


0 Chusmas dijeron:
Publicar un comentario en la entrada